Cronicas cariocas VI: mas de Santa Teresa

Nuestra estadía en Rio de Janeiro fue en la pousada Casa Aurea, que se encuentra justamente en la rua Aurea de Santa Teresa. Su página Web se encuentra en portugués, inglés, español, francés y alemán. Encontramos el lugar vía Internet, y tras encontrar algunas buenas referencias del lugar en algunos fotos, optamos por reservar allí. Además nos pareció interesante quedarnos en una zona de Rio no ligada a la playa, y que aparecía no sólo como tranquila sino también como arquitectónicamente original. Después veríamos que esa decisión tendría cosas buenas como malas.

La pousada es manejada por Cornelius Rohr, pero todo el mundo lo llama simplemente Otto. Él es el anfitrión, y hay que reconocer que hace muy bien su trabajo en ese sentido. Es una excelente fuente de información sobre Rio, y no tiene problemas incluso en prestar algunos de sus materiales. Un dato: llegamos a Rio un domingo, y sólo teníamos dólares. Como ese día es bastante difícil encontrar un lugar donde cambiar moneda, Otto nos prestó 70 reales para que fueramos a comer. O sea, ni siquiera nos conocía, pero no tuvo problemas en ayudarnos con ese tema. Por cierto, Otto habla muy bien el inglés -además del portugués, obvio- pero no español. Aunque otros miembros del staff si lo manejan.

El desayuno en Casa Aurea

Hay que reconocer que la Casa Aurea tiene, definitivamente, lo que, en plan un poco esencialista, llamaríamos “una atmósfera carioca”. O sea, todo se hace con mucha tranquilidad. Nada de stress, o de apuros, o de nervios. Siempre hay tiempo para charlar, o para tirarse a leer en la hamaca. Tal parsimonia puede alterar, claro, a más de un viajero pasado de revoluciones. De hecho, a la hora del desayuno, hay que llegar a la mesa en estado zen, dispuestos a esperar un rato a que vayan llegando las cosas. Si por alguna razón están muy apurados a salir en el horario del desayuno, les recomendaría que agarren sus cosas y se vayan a un bar. En la Casa Aurea no hay lugar para el apuro :). Por cierto, no sirven el desayuno demasiado temprano; el horario arranca después de las nueve de la mañana, y más bien les diría que hay que aparecer por el patio un rato más tarde. De todas formas, yo les recomendaría esperar, porque el desayuno vale la pena, e incluye mermelada de guayaba. La atención muy personalizada y cálida, lejos de la frialdad de los hoteles. Por cierto, si tienen suerte incluso podrán ver a los monitos saguí que se encuentran saltando en los árboles que están en la parte posterior del patio. Para los que sufren por el tema de los mosquitos, hay mosquiteros disponibles en los armarios, y que se pueden colocar fácilmente sobre la cama -hay un gancho en el techo preparado para ello. Los cuartos tienen ventiladores.

Casa Aurea

Hay varias características más para agregar en el lado positivo. El lugar es realmente lindo, y el patio realmente tiene mucho lugar para descansar. Hay varias mesas para comer y charlar, y en general todo el tiempo la gente allí está muy en plan “nada de stress”. Como además el barrio es muy tranquilo, es un sitio ideal para relajarse. Hay Internet gratis las 24 horas, aunque por desgracia los días en que estuvimos hubo muchos problemas al respecto -la conexión sólo anduvo un día y medio sobre cinco de estadía, mejor ni me pregunten el nombre del proveedor del servicio. También pueden usar el servicio de llamadas vía Skype, aunque esto desde ya sólo es posible si anda Internet.

Tienen guías a disposición de los viajeros, como Lonely Planet, Rough Guide, Fodor’s, etc. Hay una heladera con cervezas y gaseosas a disposición de los huéspedes todo el día; cada vez que sacamos algo, sólo debemos anotar nuestro nombre en la lista y nos cobrarán todo al final. También hay revistas, la mayor parte de ellas en portugués, como Veja. Hay servicio de lavandería también, pero se aplica el mismo ritmo que al tema desayuno. Si están muy apurados porque se quedaron sin nada que ponerse, avisen de antemano de la urgencia.

La noche en Casa Aurea

Nuestra habitación estaba en la parte de abajo, pero como la geografía de la zona, asentada sobre el cerro, es bastante compleja, a la vez que estábamos en la parte de abajo del patio, teníamos acceso al balcón que daba a la otra calle. El cuarto tenía heladera, aunque en el caso de que su habitación no disponga de una, pueden utilizar la que se encuentra en la zona del bar, en el patio.

Por cierto, a algunas horas del día es posible que Otto no esté, y esa ausencia se nota. A veces no sabíamos a quien preguntarle alguna duda, cosa que no pasaba si el anfitrión estaba dando vueltas ahí. Es un detalle menor, pero puede ser importante en algunos momentos del día.

Monkeys go to Santa Teresa

El costo por día de una habitación doble con baño privado es de 120 reales, lo cual está en línea con otras posadas y hostels de Rio. Alojarse en Santa Teresa es realmente muy interesante. La zona realmente es muy tranquila y atractiva. Tiene su lado malo si les gusta salir mucho de noche, y deben depender de los taxis. Muchas veces, los taxistas querrán cobrar algún recargo para llevarnos hasta Santa Teresa, ya que dicen que a la vuelta no encuentran pasajeros para levantar -cosa que no pasa si van para el lado de Ipanema, por ejemplo. Y si están en plan playa, lo más razonable es que se queden por la zona de Ipanema, Copacabana o Leblon, ya que de allí tendrán acceso más rápido. Ahora, si les interesa el tema carnaval, desde Casa Aurea están a no más de 10 minutos de taxi del sambódromo, mucho más cerca que si se quedaran en Ipanema, la zona típicamente turística de Río. Consulten antes los precios en todas las posadas y hostales, porque para esa época del año hay que reservar por varias noches y los precios suben (lo mismo pasa para año nuevo).