De Lima a Huancayo, en tren

Desde hace ya un buen tiempo, la línea férrea que une Lima con Huancayo, en la sierra peruana, sólo se usa con fines turísticos. Hay uno o dos servicios por mes, que salen los jueves o viernes desde Lima y regresan el domingo desde Huancayo. En tanto tren turístico, no es económico. El pasaje más barato sale 100 soles (unos 33 dólares) y el turístico (una especie de primera clase) sale 160 soles (53 dólares aproximadamente). Estos precios son sólo ida; si quieren ida y vuelta, cuestan 165 y 260 soles respectivamente. Los boletos sólo se pueden comprar en el sistema Teleticket, que está en algunos supermercados de Lima, únicamente en efectivo -ignoro por qué no se puede abonar con tarjeta.

En mi caso, opté por viajar en el servicio de 160 soles, que brinda una serie de ventajas frente al más económico. Lo mejor es el acceso al vagón terraza, desde donde se pueden tomar buenas fotos; además cuenta con mejores asientos, y se puede ir al bar. También dan un pisco sour de cortesía, desayuno y almuerzo. El trayecto total es de 11 horas.

¿Vale la pena pagar más de 50 dólares por un viaje en tren? Se trata de un recorrido realmente espectacular, tanto por paisajes como por la ingeniería que se necesitó para construir la línea férrea. Sale desde Lima, a nivel del mar, y en su punto más alto llega a alrededor de 4800 metros en Ticlio -es el segundo tren más alto del mundo, detrás del que va a Tibet, en China, que supera los 5000 metros. Antes, debe salvar grandes subidas haciendo zigzag -algo que también se puede ver en otros trenes de sierra, como el de Cusco y el de Riobamba – Chunchi en Ecuador-, atravesar extensos puentes, y pasar más de 60 túneles. Eso no es algo que se vea todos los días, y es una experiencia que cualquier amante de los trenes debería hacer. Si bien no es barato, es mucho más lindo que el de Cusco, que sale 66 dólares en la versión Backpacker, y en donde no te sirven ni un vaso de agua.

El paisaje era tan bueno como para que soportara más de 6 horas parado en el vagón terraza para tomar buenas fotos -y que comenzaré a publicar mañana, apenas pueda editarlas. Quedé tan cansado que después de almorzar, me quedé dormido.

Cosas no tan buenas: algunos vagones de la clase más cara tenían goteras, y hay una sola enfermera para todo el tren -aunque no vi a nadie que se pusiera mal por estar a semejante altura.

Desde Huancayo, unas horas después, salí para Huancavelica en el autovagón de la famosa línea del Tren Macho, que también es una notable obra de ingeniería. Eso sí, es bastante más económico: 15 soles. Pero de eso hablo en alguna de las próximas entradas. Y las fotos, mañana.

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