Viajeros y vagamundos

El diario limeño El Comercio tiene desde hace algún tiempo un blog sobre viajes y turismo, llamado “Viajeros y Vagamundos”, que es escrito por Jorge Riveros Cayo. Sus temas se concentran en destinos internos de Perú, lo cual es una característica bastante marcada de los blogs sobre viajes de ese país, e incluso las revistas locales de viajes. Lo cierto es que el blog me ha sorprendido por su lenguaje, bastante diferente del tono de “todo es maravilloso” que suele dominar las notas sobre turismo en los medios. Por ejemplo, lean lo que escribe Riveros Cayo sobre la ciudad de Chiclayo:

“Mi primera impresión de Chiclayo es la de una ciudad insoportablemente calurosa, caótica y hostil. Hasta ahora, varios días después de haber permanecido en esta urbe (después de mi recorrido por el Sur del Perú, que iré relatando durante las siguientes semanas), no entiendo porqué ostenta el dudoso título de “la Ciudad de la Amistad”, si en las cabinas de internet te tratan como a un perro cuando reclamas, si en el Scotiabank de la Av. Balta 625, te cierran la puerta en la cara “porque ya son las 6 p.m.” cuando uno intenta reclamar porqué diablos un cajero automático del banco entrega un billete de 50 nuevos soles roto y nadie se hace responsable, o si los taxistas chiclayanos se niegan a llevarte al lugar donde solicitas por que está “muy lejos” y se marchan en tus narices, sin lugar a que por lo menos, le preguntes “qué tan lejos”. Ciudad de la amistad… las pelotas. Pero no todo es malo. También hay cosas risibles, lindando con lo surrealista. Por ejemplo, esa inexplicable obsesión que los chiclayanos tienen por el Señor de Sipán. Porque pareciera que, estos remotos descendientes del soberano de Huaca Rajada, despertaron al mundo el día que Walter Alva descubrió la famosa tumba real, en 1988. Desde entonces, todo ha pasado a denominarse “Sipán” o “Señor de Sipán” en Chiclayo y alrededores. Ya sé que es un tema de estrategia de mercadeo y que, “en nombre del turismo y la promoción turística del Perú”, todo se puede aunque sea aberrante, huachafo y de pésimo gusto. Pero parece que la imaginación y el ingenio no tienen mayores recursos. Quizás el calor extremo, o el excesivo consumo de zapallo loche, limitan la inteligencia y creatividad de estos pobres cristianos. No sé.”

Desde ya, en los comentarios, hay quejas de todo tipo, en particular de chiclayanos, bastante molestos por las generalizaciones de la entrada. Pero, más allá de lo discutible de las afirmaciones, no deja de ser llamativo el tono de algunas de las entrada de Viajeros y Vagamundos, que al menos rompe un poco con el modelo de la nota de turismo de los suplementos de viajes de los diarios, por lo general poco interesantes. Aún cuando reintroduzca el debate acerca de las cosas que podemos decir -y cómo decirlas- sobre un destino. Y pensar que yo tuve quejas en este blog sólo por decir que el tráfico en Lima era un caos…

La entrada sobre Chiclayo se puede leer en este enlace.

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