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Farecast: la larga agonía de una buena idea

Allá por agosto de 2006, escribía en este blog sobre Farecast, una empresa nueva que permitía comparar precios de pasajes para detectar en que momento del año eran más económicos. La idea era crear una herramienta que permitiera a los usuarios buscar los mejores meses en cuanto a tarifas para poder planificar su viaje. Farecast finalmente fue comprada por Microsoft, que la integró dentro de la sección Viajes de su buscador Bing.

Pero luego de la integración, no pasó mucho más. El equipo original de Farecast se fue de a poco de Microsoft, y ya para el año pasado no quedaba nadie en la sección Travel de Bing. Ahora, la herramienta predictiva de costo de pasajes ya ni siquiera se puede encontrar en Bing, con lo que se cierra el ciclo de Farecast en la compañía. Un ciclo marcado por el estancamiento de una buena idea, que jamás fue aprovechada por Microsoft.

Pero alguien si aprendió sobre el tema: desde hace un buen tiempo, Kayak y otros metabuscadores ofrecen herramientas que permiten ver la evolución de las tarifas durante el año. Algo realmente útil para planificar en particular viajes largos y en donde podemos analizar con tiempo en que momento del año conviene hacer el viaje. En todo caso, los metabuscadores le encontraron una utilidad que Microsoft nunca terminó de explotar, a pesar de la adquisición de Farecast en 2008.

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Más sobre el tema en Tnooz.

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Overbooked, de Elizabeth Becker: los límites del turismo

En las últimas semanas, en los ratos que logro separar del trabajo y ocupaciones, estoy leyendo de a fragmentos Overbooked: The Exploding Business of Travel and Tourism, de Elizabeth Becker. El objetivo del libro es bastante explícito: una crítica a la industria turística a través del análisis de casos en los que aparecen las consecuencias negativas de la explotación de lugares y recursos naturales. Así, algunos capítulos son bastante contundentes, al marcar como lugares tradicionales como Angkor Wat y Venecia son sobreexplotados al puntos de que están en riesgo de desaparecer, en el primer caso, y de dejar de tener toda vida como ciudad, en el segundo. Hay otros capítulos dedicados a la industria de los cruceros y como generan desechos en el mar a la vez que no atienden regulaciones laborales básicas; las demandas energéticas impresionantes de lugares como Dubai, que transforman el desierto en un destino turístico hiperdiversificado y que apunta a los sectores más pudientes; los abusos del “volunturismo” en el sudeste asiático; entre otros temas.

El libro cuenta con una documentación bastante importante, aunque la voz de la autora opera todo el tiempo como un ordenador de los debates alrededor del turismo. Aunque aún me falta leer algo más de la mitad -los capítulos sobre África, China, Estados Unidos y Sri Lanka, específicamente- el foco es bastante claro: en una serie de lugares hiperturistificados, la industria del viaje está matando -o corre al menos un creciendo riesgo de matar- a su fuente de ingresos, ya sea por poner en riesgo una serie de lugares tradicionales como por abusar de los recursos naturales y convertir a las ciudades en parques temáticos antes que en verdaderas urbes. Se trata de una mirada muy crítica sobre la industria, que efectivamente puede ser considerada como un tanto desequilibrada, pero que viene bien para compensar el predominio de textos positivos y celebratorios que se puede encontrar en la literatura sobre turismo. Y que pone el acento en un punto clave: la necesidad de que al menos parte de la industria deba comenzar a tomar mucho más en serio la sustentabilidad de sus actividades.

Como punto no menor, no hay ejemplos en el libro sobre turismo en América del Sur (al menos hasta lo que leí, y por lo que se puede ver en el índice). La región no es muy relevante en el tema de turismo internacional, por lo que no hay tantos puntos que puedan considerarse hiperturistificados.

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Al menos por ahora, Overbooked se consigue sólo en inglés. Pero se puede conseguir como ebook en tiendas como Amazon. Se editó un año atrás. Seguramente voy a usar algunos de los capítulos que ya revisé para ejemplificar algunos temas interesantes sobre ciertos problemas ligados con la explotación del turismo en algunos países.

Singapur

Publicidad y turismo: Singapur y la creación de un video involuntariamente viral

El Tourism Board de Singapur decidió que era un buen momento para lanzar un comercial que apuntaran específicamente al mercado filipino. Para eso, armaron un aviso de tres minutos, en donde una pareja filipina realizaba una visita a Singapur. Y el video se volvió viral, algo que cualquier agencia de marketing busca, pero por las razones equivocadas: es realmente pésimo. Mal actuado, voces mal sincronizadas, etc. El video fue removido de la página oficial del Tourism Board de Singapur y de la cuenta de Facebook, donde había obtenido ya varios miles de “me gusta”. Obviamente, algunos usuarios bajaron el video y se puede encontrar sin muchos problemas en Youtube.

Más datos en Jaunted y Yahoo News, honey :P

Singapur

Barras y Estrellas

Los 20 países que más turistas envían a Estados Unidos

Entre 2001 y 2010, el turismo en Estados Unidos tuvo unos cuantos años de escaso dinamismo y poco crecimiento. El escenario comenzó a revertirse a partir de 2010, de la mano de la debilidad relativa del dólar, que hacía a Estados Unidos un país no tan caro para visitar, y el crecimiento económico de los países emergentes, cuyos turistas tienen mucha preferencia por visitar ciudades estadounidenses como Miami y New York.

Cuando revisamos el listado de los 20 países que más turistas envían hacia Estados Unidos, algunos de ellos son obvios referentes desde hace mucho tiempo, como Canadá, México, Gran Bretaña y Japón. Pero lo interesante es que estos países ya no muestran las tasas de crecimiento de otros tiempos. En su lugar, naciones como Brasil, China, Taiwán, India, Venezuela, Colombia y Argentina son los que más dinamismo mostraron el año pasado.

Veamos la lista por países, cantidad de turistas y tasa de crecimiento entre 2012 y 2013.

01. Canadá 23, 39 millones (3%)
02. Mexico 14,34 millones (1%)
03. Reino Unido 3,84 millones (2%)
04. Japón 3,73 millones (1%)
05. Brasil 2,06 millones (15%)
06. Alemania 1,92 millones (2%)
07. China 1,81 millones (23%)
08. Francia 1.5 millones (3%)
09. Corea del Sur 1.36 millones (9%)
10. Australia 1,21 millones (7%)
11. India 0,86 millones (19%)
12. Italia 0,84 millones (1%)
13. Venezuela 0,79 millones (17%)
14. Colombia 0,75 millones (24%)
15. Argentina 0,69 millones (12%)
16. España 0,62 millones (2%)
17. Países Bajos 0,59 millones (0%)
18. Suecia 0,48 millones (8%)
19. Suiza 0,47 millones (-1%)
20. Taiwán 0,38 millones (33%)

Barras y Estrellas

Más datos en Skift.

Praga

Viajes: de los costos físicos al valor de los contenidos y la información

El consumo de música, hasta hace pocos años, involucraba la compra de objetos físicos como discos. Eso ya casi ni pasa, y hoy el tema pasa por las descargas y las suscripciones. En el mercado turístico, ese intercambio de dinero por un producto inmaterial, por una experiencia, es algo que siempre ha estado ahí. Por ejemplo, en el alquiler de una habitación o en la compra de un tour. Algunos mercados, como la música, los libros, las películas y los contenidos en general se mueven en una dirección en la cuál los usuarios ya no pagan por productos individuales. Pagan por suscripciones para acceder a un catálogo. En algunos mercado este proceso está muy adelantado -música, cine- y en otros todavía no dio demasiados pasos, como los libros. El mercado de viajes comparte algunas características con estos mercados, pero presenta diferencias significativas. El viaje implica desplazamiento físico, y en ese punto cumple todas las reglas del mercado tradicional. Aquí hay dos ejemplos para tomar: los vuelos y los hoteles. Dejo para el final de la entrada el segmento de contenidos sobre viajes en relación con esos cambios en la intermediación y los costos de producción.

Un mercado como el aéreo tiene precios que están atados a costos y márgenes de ganancia tuvieron novedades en las últimas décadas -cambios en las estrategias de comercialización, venta directa, etc- pero que siguen atadas a temas como compra de aeronaves, regulaciones en el uso de rutas internacionales, combustible, etc. La información sobre la calidad de servicio de las aerolíneas puede causar cierto impacto, pero finalmente el número de opciones es bastante limitado. Y en tanto el peso del costo del pasaje aéreo suele ser el más fuerte de muchos de nuestros viajes, finalmente el valor del ticket pesa mucho en la decisión. Los usuarios podrán quejarse y protestar todo lo que quieran sobre las aerolíneas, pero el real impacto de esas protestas se diluye mucho, en particular en países donde no tenemos demasiadas opciones para optar.

Praga

El mercado de la hotelería en cambio si aparece más afectado por los cambios en la circulación de la información que trajo Internet. En particular, por la facilidad con la que los dueños de casas y departamentos pueden ofrecer sus propiedades, ya sea de manera paga en sistemas tipo AirBNB, o gratuitos, tipo Couchsurfing -más allá de los problemas por los que pasa esta última plataforma. Desde ya, hay formas de regulación de este tipo de ofertas, desde los que la permiten sin mayores problemas hasta lo que la igualan a la hotelería o limitan seriamente su funcionamiento. Por otro lado, la oferta de hoteles si realmente es mucho más abundante que la de vuelos, y los usuarios hoy revisan mucho cada propiedad a partir de los comentarios de sitios tipo TripAdvisor.

Por último, el tema de los contenidos sobre viajes. No es un mercado que venga demasiado bien a la hora de la comercialización. Han cerrado muchas revistas en los últimos años; las guías de viajes cada vez venden menos; la mayor parte de los medios nutren su agenda de turismo con invitaciones a viajes y notas que se pagan a valores más bien mínimos. Mucho del contenido interesante para viajes hoy está disponible en Internet de manera gratuita o muy económica. La información sobre viajes es abundante, y es difícil querer cobrar por ella, incluso cuando su calidad es claramente superior a la media. Mientras algunos costos de viajar se mantienen ahí arriba -vuelos, comidas, etc- el valor de los contenidos sobre viajes es sustancialmente menor al de décadas atrás, a pesar de que muchos de los costos de producir contenidos son asumidos por los periodistas -cámaras, computadoras, costos de conexión de dispositivos móviles, etc. Plataformas como Kindle de Amazon tienen cada vez más libros autoeditados por valores que no superan los 3 dólares, un valor bastante competitivo pero que implica costos muy calculados de viajes y estrategias destinadas a producir varios textos en un sólo recorrido, por lo general acotados a ciudades o regiones. Y vender relativamente rápido, porque todos saben cuán rápido envejece el contenido sobre viajes, en particular el orientado a fines más informativo y ligado con la planificación de viajes. Vivir de los contenidos de viajes en el futuro implica asumir una serie de estrategias que implican que producción y comercialización son llevadas a cabo por las mismas personas; que la producción de contenidos interesantes es cada vez más demandada en el espacio del marketing en medios sociales; y que ciertas formas de creación de contenidos sobre viajes, como los blogs, seguirán siendo más relevantes como formas de construcción de una presencia en Internet y en segmentos profesionales que como un medio que se sustente por la venta de publicidad.

Reflexiones sedentarias sobre viajes, turismo, comunicacion y ciencias sociales, desde octubre de 2003, por Jorge Gobbi.