El turismo como un ritual moderno

Park Güell 3

“El turista no tiene dificultad en decidir que lugares debe ver. Su único problema consiste en verlas todos. Incluso bajo condiciones en las que las cosas para ver no tienen fin, alguna misteriosa fuerza institucional opera en la totalidad antes de la llegada de los turistas y separa las vistas con un interés específico, que son las atracciones. En el Louvre, por ejemplo, la atracción es La Gioconda. El resto es arte indiferenciado (…) Las visitas turísticas internacionales modernas poseen su propia estructura moral, un sentido colectivo según el cual existen ciertos lugares que uno está obligado a ver (…) Si una persona va a Europa, “tiene que” visitar París; si va a París, “tiene que ver” la Venus de Milo y, por supuesto, La Gioconda. Existen, literalmente, millones de turistas que han invertido sus ahorros en realizar este peregrinaje con el fin de ver estas vistas. Algunas personas que no estuvieron “allí” me han dicho que desean ver estos lugares “con todo su corazón” (…) Algunos turistas experimentan un sentimiento tan profundo hacia lo que ven que desean estar solos en su presencia, y se enojan con los demás turistas por profanar el lugar arremolinándose “como ganado””.

“El turista no tiene dificultad en decidir que lugares debe ver. Su único problema consiste en verlos todos” (Publica esta frase en Twitter)

Cita tomada de Dean MacCannell, en El Turista. Una nueva teoría de la clase ociosa. 1976, Melusina, páginas 57 y 58 (la edición en español es de 2003). Seguir leyendo

Citas: sobre la crítica turística del turismo

Obligatory tourist photo

“Mofarse hoy en día de los turistas confiere cierta elegancia intelectual (…) La retórica de superioridad moral que habita cómodamente en esta forma de hablar sobre los turistas alguna vez se encontraba en comentarios inconscientemente despectivos acerca de otros “intrusos”: indios, chicanos, gente joven, negros, mujeres. A medida que estas personas se organizan en grupos y descubren una identidad colectiva y un sitio en la totalidad moderna, se hace cada vez más difícil elaborar una moralidad en contraposición a ellos. Parece que la consciencia moderna moderna se divide a lo largo de líneas diferentes en contra de sí misma. A los turistas no les agradan los turistas (…) La crítica moderna de los turistas no constituye una reflexión analítica del problema del turismo: forma parte del problema (…) La crítica turística del turismo se basa en el deseo de superar a los demás “simples” turistas y alcanzar una apreciación más profunda de la sociedad y la cultura, y no se limita de ningún modo a las afirmaciones intelectuales. Todos los turistas desean, en alguna medida, este compromiso más profundo con la sociedad y la cultura; es un componente básico de la motivación para viajar”

Dean MacCannell (1976) El turista. Una nueva teoría de la clase ociosa. Barcelona, Melusina, 2003.

Bibliografia sobre viajes, turismo y ciencias sociales en español

Como comenté hace algunas entradas, me pareció una buena idea armar un listado con bibliografía disponible en español acerca de viajes, turismo y ciencias sociales. Parte de ella la usé en su momento en el seminario sobre comunicación, viajes y ciencias sociales que dicté durante cinco años en la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Desde ya, se trata de una lista incompleta; si conocen otras ediciones o traducciones, pueden dejar sus aportes en los comentarios.

La entrada se limita únicamente a bibliografía en español que he utilizado; habrá una entrada en poco tiempo con libros en inglés, un listado que tengo que actualizar bastante a partir de los últimos libros que recibí. Aclaro que en algunos casos conozco las ediciones en español, pero tengo copias del libro únicamente en inglés.

Bibliografía en español sobre viajes, turismo y ciencias sociales

Álvarez Sousa, Antonio (1994) El ocio turístico en las sociedades industriales avanzadas. Madrid, Bosch.

Augé, Marc (1998) El viaje imposible. El turismo y sus imágenes. Barcelona, Gedisa, 1998

Bauman, Zygmunt (2003) “De peregrino a turista, o una breve historia de la identidad” en Hall, Stuart y Paul du Gay (comps.) Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires, Amorrortu.

Clifford, James (1999) “Culturas viajeras” en Itinerarios transculturales. Barcelona, Gedisa, 1999.

Cordero Ulate, Allen (2006) Nuevos ejes de acumulación y naturaleza. El caso del turismo. Clacso, Buenos Aires.

Getino, Octavio (2002) Turismo. Entre el ocio y el neg-ocio. Buenos Aires, Ediciones Ciccus – La Crujía.

Ortiz, Renato (1996) “El viaje, lo popular y el otro” en Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo. Buenos Aires, Universidad de Quilmes.

Hiernaux Nicolas, Daniel (2002) “Turismo e imaginarios” en Daniel Hiernaux Nicolas et al. Imaginarios sociales y turismo sostenible. San José, Costa Rica, Flacso.

Hiernaux Nicolas, Daniel (2000) “La fuerza de lo efímero. Apuntes sobre la construcción de la vida cotidiana en el turismo”. En Alicia Lindón (coord) La vida cotidiana y su espacio-temporalidad. Barcelona, Anthropos.

Lash, Scott y John Urry (1998) “Movilidad, modernidad y lugar” en Economías de signos y espacio. Buenos Aires, Amorrortu.

MacCannell, Dean (1999) El turista. Una nueva teoría de la clase ociosa. Barcelona, Melusina

MacCannell, Dean (2007) Lugares de encuentros vacíos. Barcelona, Melusina.

MacCannell, Dean (1988) “Turismo e identidad cultural” en Todorov, T. y otros Cruce de culturas y mestizaje cultural. Barcelona, Júcar, 1988.

Santana, Agustín (1997) Antropología y turismo. ¿Nuevas hordas, viejas culturas? Ariel, Barcelona, 1997.

Smith, Valene (1992) Anfitriones e invitados. Antropología del turismo. Endymion, Madrid, 1992.

Urry, John (2004) La mirada del turista. Lima, Universidad San Martín de Porres.

Zusman, Perla; Carla Lois; Hortensia Castro (2007) Viajes y geografías. Exploraciones, turismo y migraciones en la construcción de lugares. Buenos Aires, Prometeo.

Basica: Tourists and Tourism, de Sharon Bohn Gmelch

Tourists and Tourism. A reader es una introducción al campo de las ciencias sociales y el turismo, a partir de una selección realizada por Sharon Bohn Gmelch. El libro está dividido en cuatro partes: la experiencia turística; el marketing de la cultura y la identidad; turistas y locales; y el impacto del turismo.

Al igual que otros volúmenes similares, el desarrollo de libro arranca con una serie de lecturas más teóricas, donde se problematizan conceptos como “turismo” y “experiencia”, y se establecen relaciones con marcos analíticos más amplios, como el desarrollo económico, las políticas globales y la modernidad. A partir del segundo capítulo, comienzan a aparecer los artículos sobre “casos”, donde esas miradas teóricas se aplican a destinos y problemáticas particulares.

Hay varios puntos interesantes para quienes puedan conseguir el libro:

* una buena introducción, a cargo de Bohn Gmelch, donde, tras trazar un breve panorama de la evolución del turismo global, se concentra en desarrollar algunos puntos relacionados con el impacto económico y ambiental del turismo.

* una selección de textos muy interesante en la primera parte, la más “teórica”, donde encontrarán a algunos de los autores más conocidos del campo de las ciencias sociales y el turismo, como Nelson Graburn y Dean Maccannell.

* planteos muy relevantes sobre el tema del “impacto del turismo” en la cuarta parte, donde se analizan temas como los cruceros, los mochileros y el famoso “ecoturismo”.

Si les interesa tener una introducción al tema de las ciencias sociales y el turismo, este libro es una buena manera de arrancar y conocer a algunos de los autores más relevantes del campo. Aunque, a mi gusto, en la selección hay demasiados capítulos dedicados a “casos”. Si buscan algo más estrictamente teóricos, muy probablemente Native Tours. The Anthropology of travel and tourism, de Erve Chambers o Tourism in global society, de Kevin Meethan sean textos más puntuales y organizados alrededor de conceptos específicos.

Hasta lo que sé, ninguno de los textos citados en esta entrada han sido traducidos al español. Tal vez, sea hora de armar una entrada con libros relevantes para el campo de las ciencias sociales y el turismo, y que hayan sido traducidos al español.

Vietnam Veteran´s Memorial Wall: las representaciones y las guerras culturales

vietnam memorial

Uno de los monumentos más visitados en Washington D.C, la capital de Estados Unidos, es el Vietnam Veteran´s Memorial Wall. En una enorme pared pared negra, de granito, en donde se encuentran inscriptos los nombres de 50.022 muertos estadounidenses a lo largo de la guerra.

Vietnam Memorial
Hay varias particularidades interesantes del monumento. Se trata de una enorme “V”, cuyas paredes están inclinadas, y cuya superficie está tan pulida que podemos ver los nombres de quienes murieron, pero a la vez nos vemos todo el tiempo reflejados en la pared, y podemos ver todo el entorno de Washington D.C. No hay muchas dudas de a quien interpela: a los estadounidenses, a quienes recuerda por quiénes se peleó, y a la vez se deja en claro en qué lugar se encuentran parados. Como plantea Dean MacCannell (1992), se trata de un monumento semióticamente bien preciso. Su forma, la “V” es una tradicional representación de lo femenino, pero a la vez la salida del monumento apunta directamente al obelisco que conmemora la figura de George Washington, un verdadero símbolo de lo fálico -pueden ver ese detalle en la foto que se encuentra arriba de este párrafo.

El camino que se encuentra al costado de la pared es además un plano inclinado -pueden ver este detalle en la foto que se encuentra debajo de este párrafo-, y a medida que caminamos la pared se vuelve más y más alta. En un momento, los cientos de nombres se apilan sobre nuestra cabeza. A medida que avanzamos, el camino se hace cuesta arriba, la lista de nombres comienza a hacerse más corta, y cuando salimos nos encontramos de frente al monumento a Washington.

Vietnam Veteran´s Memorial Wall
Pero la historia del monumento es compleja. Apenas se supo cuál había sido el proyecto ganador, en 1982, rápidamente aparecieron protestas por parte de grupos de veteranos, que entendían que el monumento nada decía del valor de quienes habían combatido en la guerra. Esa postura la sintetiza muy bien Tom Wolfe (2001):

La ganadora fue una joven estudiante de arquitectura de Yale llamada Maya Lin. Su proyecto consistía en una pared con forma de “V”. Nada más. Una pared de granito negro decorada únicamente con los nombres; ninguna alusión al honor, la valentía o la gratitud; ni siquiera una bandera. Una obra que no requería ni un ápice de habilidad

Wolfe fue un activo participante de las “guerras culturales” de los ’80 en Estados Unidos. Con una postura favorable al gobierno de Reagan y una disposición continua a atacar a los “radical chic”, el fragmento resume su postura sobre el arte moderno, y la necesidad del retorno al realismo, a tono con la victoria del conservadurismo político en los ’80.

La presión de los grupos ligados a los veteranos tuvo éxito, y llegó la corrección, bajo la forma de una escultura que reivindicaba el canon de lo clásico, como le gusta a Wolfe. La obra, “Tres soldados”, de Frederick Hart, se colocó justo frente a la pared, de tal manera en que las figuras miran hacia ellas.

Tres soldados
El desprecio de Wolfe por la obra de Maya Lin deja en claro buena parte de sus presupuestos: en un programa que enfatiza la vuelta al realismo, cualquier lectura semiótica no es más que un montón de pavadas. En su cruzada particular, opta por ignorar que esa simple “V” remite a una variedad de lecturas. Pero que evita una: la exaltación del patriotismo y de la virilidad. Representa la guerra desde un símbolo de lo femenino, pero no deja de reflejar todo el tiempo nuestra presencia, el obelisco de Washington y el entorno de la ciudad. El “ni siquiera una bandera” dice mucho de lo que se esperaba del monumento, y éste simplemente opta por no cumplir. Mal que le pese a Wolfe, hay una serie de lecturas semióticas a hacer, y que probablemente expliquen esa sensación de estar todo el tiempo superados por el monumento. Tal vez sea sólo uno “V”, pero, en el lugar, sus significados se multiplican.

Luego llegas al fondo, ansioso por salir, por ver los nombres de los últimos en morir. Allí la superficie pulida se quiebra ligeramente a la derecha, produciendo varios efectos simultáneos, una convergencia de la experiencia que sólo podría darse en ese lugar y en ese momento. Justo cuando tú estás más empequeñecido y la extensión de la lista de muertos es más larga, el monumento a Washington aparece reflejado en la superficie, dentro del paréntesis perfecto de arriba debajo de las dos listas más largas. Y en ese instante, la totalidad del memorial se refleja a la izquierda. Cuando pasas por el centro, la imagen del monumento a Washington se duplica, tu propia imagen se duplica: estás fuera de ti mismo y encontrándote contigo mismo al mismo tiempo. Es des-orientador (Maccannell, 1992).

Por cierto, si llegan allí, el monumento de los soldados de Hart tiene un cartel que pide no posar junto a las figuras. O sea, ser respetuoso. La patria y el turismo, a veces, son cosas que no se llevan bien.

Vistas desde su posición, los soldados de la escultura de Hart están yendo hacia algún lugar. Para Dean Maccannell, es probable que estén tomando valor para buscar sus propios nombres en las paredes.

Citas bibliográficas

Maccannell, Dean (1992) “El memorial de los veteranos de Vietnam en Washington” en Lugares de Encuentros vacíos. Melusina, Barcelona, 2007.

Wolfe, Tom (2001) “El artista invisible” en El Periodismo canalla y otros artículos. Ediciones B, Barcelona.

Para quienes quieran más información sobre el monumento, pueden ver en este enlace,  donde hay fotografías, los nombres grabados en la pared, y otros datos.