Desde hace un tiempo, los países agrupados en la Unión Europea (UE) están impulsando el cobro de tasas para las aerolíneas, dentro del esquema de ETS (Emission Trading Scheme), que obliga a las empresas a compensar sus emisiones de dióxido de carbono. Por cierto, el esquema cubre todo tipo de empresas, pero las aerolíneas presentan una particularidad: se aplica también a compañías que tienen sus sedes en otros países, y que sólo operan en los aeropuertos europeos. El tema se ha transformado en bastante conflictivo, en particular por la resistencia de Estados Unidos, China y Rusia, entre otros, de pagar la tasa.
El conflicto ha escalado bastante en las últimas semanas. Hay todo tipo de amenazas en la mesa de negociación entre la UE y otras naciones. Desde la suspensión del permiso de volar en Europa para las aerolíneas que no paguen la tasa, hasta la denuncia de las políticas de la UE ante la Organización Internacional de la Aviación Civil (OACI) de Naciones Unidas y la imposición de cargos extra a las aerolíneas europeas. Rusia, por ejemplo, amenaza con cobrarle a todas las aerolíneas europeas que sobrevuelen sobre Siberia, en el caso de que el ETS se siga aplicando.
El tema está bastante complicado, y en las próximas semanas puede haber un buen número de novedades, en particular si ninguno de los dos sectores se aviene a negociar alguna de sus posiciones.
Los visitantes al Parque Nacional Iguazú no van a tardar en descubrir a los coatíes. Están por todos lados, en particular en las zonas donde más turistas se pueden encontrar. La razón es simple: los coatíes se han adaptado a la presencia humana, a tal punto que ya viven de ellos. O sea, están todo el tiempo en busca de comida, y en algunos casos directamente se quedan con parte de tu almuerzo sin pedir permiso. Si bien su aspecto es de lo más simpático, pueden ser bastante agresivos, algo que van a descubrir si saltan a la mesa donde estás comiendo, como puede pasar en cualquiera de las zonas de comidas del Parque. Van a encontrar también muchos letreros que les piden que no alimenten a los animales, ya que esto altera el equilibrio ecológico de la zona y modifica el comportamiento de las especies de la región. Por ejemplo, los coatíes cada vez están más tiempo en el suelo, y ya no procuran su alimento en árboles, como era su comportamiento habitual.
En el video que se encuentra debajo pueden ver a un coatí en acción. El hecho de que nadie los ahuyente rápidamente es una de las razones por las cuales se han acostumbrado a conseguir comida de esta manera. De más está decir que difícilmente comer papas fritas, hamburguesas y sandwiches pueda ser considerado una dieta recomendable para estos animales.
Hay disposiciones de las administraciones de los Parques Nacionales para trabajar con este tema, como asegurar los tachos de basura para impedir que los coatíes pueden abrirlos, además de solicitar a los turistas que cuiden no dejar comida al alcance de los animales, como pueden ver en el cartel que se encuentra debajo, pegado en uno de los mostradores de un puesto de venta de comida en el lado argentino.
China vive en la actualidad uno de los mayores cambios urbanos de la historia. Para dar un ejemplo de los números, este año 17 millones de personas pasarán del campo a las ciudades. Semejante ritmo de las migraciones internas ha forzado a las autoridades chinas a construir nuevos espacios habitaciones a velocidades récord. Las mayores ciudades de China ven ahora como aparecen series de edificios, que se construyen rápidamente para poder albergar a la nueva población.
Esos espacios donde se construyen los nuevos edificios fue el motivo de un reportaje fotográfico, realizado por Tim Doody, y que pueden ver, en versión diapositivas, en The New York Times.
La velocidad de construcción de estos nuevos edificios marca el rumbo de la política económica china, que necesita cada vez más trabajadores para poder sostener su alto crecimiento. Pero abre serias dudas sobre la sustentabilidad del crecimiento chino,basado en la construcción de un tipo de infraestructura que requiere cada vez más energía. Por ahora, los costos de la energía son razonables, pero parece bastante evidente que subirán en el futuro, a medida que la provisión de petróleo comience a decaer.
En los últimos años, la cantidad de cruceros que se dirigieron hacia la Antártida creció de una manera bastante acelerada. Se trata de un destino muy poco visitado y bastante inaccesible, lo que permitía a grandes compañías de cruceros cobrar tarifas muy interesantes por el recorrido. Pero parece que parte de ese negocio está por desaparecer. Eso se debe a que la International Maritime Organization, la agencia de seguridad de las Naciones Unidas, y que se ocupa de regular las aguas internacionales, ha dispuesto una serie de limitaciones a partir de agosto.
La principal es que los cruceros que ingresen a aguas de la Antártida deberán obligatoriamente usar combustibles livianos. Esto deja de juego a los grandes cruceros de más de 500 pasajeros. El motivo de la limitación es la posibilidad de accidentes, que podrían contaminar severamente el medio ambiente.
Las consecuencias de los cambios es que ahora sólo podrán entrar barcos más pequeños, lo que reducirá la capacidad de ofertar lugares. Se puede esperar entonces un incremento de los pasajes. Igual, al costo que estaba, la gran mayoría no nos podíamos pagar un crucero a Antártida. Y, simplemente, vamos a seguir sin poder.
Más información en Gadling. La foto que abre la entrada fue tomada por 23am.
400 millones de kilos de desperdicios. Ese es el cálculo de la basura que generan anualmente los pasajeros de aviones que circulan dentro de Estados Unidos. El cálculo surge de multiplicar aproximadamente 600 gramos por 678 millones de viajes que se realizan en ese país. Semejante volumen de desperdicios requiere por parte de las aerolíneas de una política destinada a manejarlos. Pero un informe de la organización no gubernamental A Green America señala que las compañías aéreas manejan bastante mal el tema.
Un punto: el estudio calcula que el 75% de los desperdicios que los pasajeros dejan en los aviones pueden ser reciclados. Pero apenas el 20% es, efectivamente, recuperado. El estudio encontró que no reciclan latas de aluminio, vidrio y papel; que ninguna aerolínea tiene un programa destinado a reducir los desechos generados en el interior del avión; y que los envases de los productos que se sirven en los vuelos no siempre han sido pensados para minimizar la basura producida. Las aerolíneas tampoco tienen programas destinados a incrementar su eficiencia en este tema, ni dan cuenta de sus objetivos o forma de medir sus potenciales mejoras.
El estudio de A Green America se puede bajar desde este enlace (PDF, en inglés). Visto originalmente en The Economist. La foto que abre la entrada fue tomada por MShades y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.
Mar del Plata y la contaminación: una nota del diario argentino Crítica alerta sobre la contaminación de las playas del balneario de Mar del Plata, a partir de estudios realizados por académicos de la universidad. Citan además una entrada del blog Mares y Oceanos, que fue publicada en abril de este año, y que analiza las relaciones entre turismo y contaminación de las playas -aunque el mismo blog retomó la temática con una nueva entrada publicada durante este mes. Un tema muy interesante, que difícilmente vayan a ver en los medios especializados en el mercado de viajes, pero que merece ser debatido, en particular para discutir la relación entre medio ambiente, planificación urbana y turismo.
NOTA: el sitio de Crítica ya no está online, tras el cierre del diario, y no se puede acceder al texto enlazado en la entrada.
¿Una playa privada para cruceros en Ilha do Mel?: en De Viaje a Brasil se ocupan de la posibilidad de que la empresa brasileña CVC compre una playa privada en Ilha do Mel, en el estado brasileño de Paraná, para que lleguen cruceros a esa zona. Si se tiene en cuenta el frágil ecosistema de la zona y las limitaciones que existen a la llegada de turistas, es de esperar que las autoridades de Paraná no permitan tal emprendimiento. No sólo porque llevaría muchos más turistas; también porque el impacto ambiental causado por los desechos generados por los cruceros es cada vez más debatido.
En este blog ya hablamos sobre la relación entre contaminación ambiental y líneas aéreas. Pero debido a la publicación de una entrada en el blog “Roaming Tales”, me pareció interesante abordar un tema relevante y no tan analizado en muchos medios especializados: la contaminación causada por los cruceros. Si bien su tráfico es obviamente mucho menor que el de las aerolíneas, hay datos que causan alarma. Vamos con un punteo:
* Un crucero que hace la ruta entre Europa y Estados Unidos produce más gases de efecto invernadero por milla y por pasajero que un avión que hace la misma ruta. Algunos cálculos hablan de 7 veces más.
* Se trata de una industria que en muchos aspectos se encuentra no regulada, debido a que navegan por aguas internacionales. Sería necesario el establecimiento de políticas más estrictas de procesado de residuos en el caso de que vuelquen sus desechos en el mar. Y como cada vez son más grandes, pueden producir una gran cantidad de basura.
* Friends of the Earth ha producido un informe sobre compañías de cruceros, y las ha calificado de acuerdo a su conducta medio ambiental. Las notas van de A (excelente) a F (muy malo). La mejor calificación se la lleva Holland America Line, con B. Y la peor, Royal Caribbean Internacional, con F.
* A medida que el clima del planeta se hace más cálido, los cruceros pueden llegar más a menudo hacia territorio antártico. En tanto se trata de ambientes mucho menos contaminados, el impacto de los desechos de los cruceros puede ser muy relevante.
Pueden leer la entrada de Roaming Tales en este enlace. También pueden chequear una nota de febrero de este año de The New York Times, en el que se analiza la necesidad de que los cruceros reduzcan su huella ambiental. Friends of the Earth está impulsando, además, un petitorio para exigir al Congreso estadounidense el tratamiento de una ley que obligue a las empresas de cruceros a reducir su impacto ambiental, y que pueden ver en este enlace.
La foto del crucero fue tomada por jimg944 y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.