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Bebé a bordo: algunos consejos útiles para los viajes

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Siesta

En varias charlas y reuniones que he tenido con profesionales de viajes y usuarios, muchos me mencionan un tema puntual: la falta de contenidos de viajes que apunten a familias, en particular aquellas con niños pequeños. Así que hace un tiempo charlaba del tema con Thelma Contino (@thelmacl), que por esos días estaba planeando su viaje a Buenos Aires – París. Con una particularidad: que llevaría a su bebé. Así que su experiencia era muy interesante para las familias con hijos pequeños. A la vuelta de París, y luego de esquivar las miradas mala onda de los pasajeros cercanos (bebé cercano en avión, vuelo de muchas horas…) se animó a escribir esta entrada. A Thelma, por cierto, la encuentran en su página personal y en el blog de moda Fashion Forward.

Bebé a bordo: algunos consejos útiles

Se ha hablado más de una vez sobre las molestias de viajar en avión, más cuando se trata de un vuelo largo, y que alguno de los pasajeros sea un niño o bebé fastidioso.

Les propongo aquí el otro punto de vista: el de una madre que viaja con su hijo. Un poco para mostrar la otra cara de la moneda, pero también con la intención de que otros puedan usar esta experiencia cuando sean padres -viajeros- primerizos. Para leer mas

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Ryanair, innovacion y modelo de negocios

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Ryanair airplane (by Aurelijus Valeiša)

En su último libro, Gratis. El futuro de un precio radical, Chris Anderson analiza algunos modelos de negocios en donde empresas se las arreglan para ganar dinero a pesar de que regalan sus productos, o facilitan el acceso sin costo a versiones con menos funcionalidades. Desde ya, este tipo de modelo free se encuentra mucho en Internet, donde hay muchos sitios y servicios Web que tienen modelos basados en la gratuidad. Ya conocemos muchos de ellos: Google, Twitter, Facebook, y la lista sigue.

Ahora, distinto es el tema del mercado de viajes. Movilizar personas tiene un costo, y pensar en un esquema de negocios donde el viaje sea gratis parece no tener mayor sentido. Pero Anderson analiza puntualmente un caso de innovación en este terreno: Ryanair. Si, es cierto que no regalan sus pasajes. Pero esta aerolínea trajo un importante cambio al espacio aéreo europeo, y fue una de las empresas que más aportó a la consolidación del espacio de las low cost.

Para Anderson, lo que propone Ryanair parte de un principio simple: una aerolínea no es simplemente una empresa que vende asientos. En realidad, usa la venta de asientos como mecanismo para obtener ingresos por otras vías. Por ejemplo, un viaje entre Londres y Barcelona puede llegar a costar, por poner una cifra, 20 dólares. Pero la empresa tiene en realidad un costo base de 70 dólares. ¿Cómo hacen para ganar dinero? Facturan el resto de los servicios. Desde las valijas que queremos llevar hasta la prioridad en el embarque. A eso le pueden sumar la venta de la comida y bebidas, hasta las comisiones por pagar con tarjeta de crédito y por los alquileres de autos que se hacen a través de su sitio.

Claro que el tema no es sólo facturar por los servicios. También es conocido que hay un fuerte énfasis en el recorte de costos, mediante el uso de aeropuertos secundarios, que cobran menos por el uso de la pista y las instalaciones, hasta hacer descender a los pasajeros por la pista en lugar de alquilar mangas. También hay que tomar en cuenta el tema del mantenimiento -se usan aeronaves similares para optimizar los arreglos- y se venden pasajes sólo a través del sitio Web de la empresa. Y siempre están explorando nuevas alternativas para lograr otras entradas de dinero. Hasta han sugerido que pueden comenzar a cobrar por el uso de los baños.

Y por último, no hay que olvidar otro punto: no siempre las tarifas son tan baratas. En momentos de mucha demanda, o en compras de último momento, los precios pueden ser cuatro o cinco veces más altos que los valores económicos de otros meses.

De acuerdo a Anderson, en Ryanair tienen la idea de que alguna vez podrán ofrecer boletos gratis. ¿Cómo? Al convertir a sus aviones en casinos voladores. Convengamos en que suena a una idea difícil de poner en práctica.

Ryanair no regalará los pasajes, pero los ofrece a costos mucho menores que las aerolíneas tradicionales. Pero para llegar a ese punto tuvo que cambiar su visión de los negocios. De pasar a vender asientos como principal fuente de ingresos, a usar la venta de asientos como oportunidad para obtener otros ingresos.

Referencia bibliográfica

Chris Anderson (2008) “Gratis 101″ en Gratis. El futuro de un precio radical. Barcelona, Tendencias – Urano, 2009.

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Bajo coste y bajos ingresos

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Quietud y silencio

“Antes la estancia era barata, pero el vuelo caro; ahora las dos cosas son baratas”, advierte Tomás Mazón, profesor de Sociología del Turismo en la Universidad de Alicante, que da un dato escalofriante para la salud económica del turismo español. “En 2007, el 65% de los turistas que llegaron a Valencia no se gastó ni un euro en alojamiento. Los vuelos de bajo coste hunden el producto: un turista que no gasta, pero que llena las playas, colapsa las infraestructuras, consume agua, electricidad y genera basuras”.

Esta cita, tomada de una nota publicada en el diario español El País, es realmente un disparador. Invita a pensar un tema muy particular: ¿hasta dónde las aerolíneas de “bajo coste” ayudan al mercado turístico en general? Lo que plantea Mazón va al fondo de la cuestión: al viajar por apenas unos euros, estas aerolíneas ayudan a movilizarse a personas que sólo están dispuestas a pagar muy poco por su viaje. Y que, casi seguramente, terminarán en la casa de un familiar o de un amigo, y difícilmente ocupe una habitación de hotel. Y hunden los valores del mercado en general.

El segundo punto es el uso de infraestructuras; efectivamente, este turista deja poco en la ciudad, pero demanda por una serie de servicios. ¿Cuál es entonces la rentabilidad del turismo? ¿Hasta dónde está justificado que el Estado use fondos públicos para promover el turismo, si no hay un retorno aceptable?

Desde el punto de vista del turista, claro, las cosas no son tan malas. Al fin y al cabo, gastar poco por viajar es algo que nos gusta a todos. El problema surge cuando estas tendencias son vistas desde el punto de vista de quienes viven del mercado turístico. De esto ya había hablado en “Mercado profesional de viajes y puestos de trabajo” hace algo más de un mes. ¿Qué hacen los profesionales cuando los turistas ya no quieren pagar? (o quieren pagar muy poco). Ya sea por usar Internet o aerolíneas de bajo coste, lo que encontramos es que los viajeros están encontrando vías cada vez más sencillas para reducir los gastos. Se pueden alojar en casas de terceros a los que contactan por Internet. Consiguen información sobre el lugar y tienen en claro qué costos será razonable pagar. Comparan tarifas en segundos. ¿Ustedes creen que la mayor parte de los profesionales del mercado de viajes está comprendiendo lo que está pasando con sus consumidores? Francamente, me parece que no. Y esa incomprensión va a dejar a más de uno fuera del mercado a mediano plazo. Del corto plazo parece que se va a ocupar la crisis financiera mundial.

La nota de El País la pueden encontrar en este enlace. La referencia sobre la cita de Mazón la hallé en Oleopolis. La imagen del avión de Ryanair fue tomada por sergis blog y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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