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Lima, el mercado y la pirateria

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Si bien conocí Lima en 1999, desde 2002 vengo de manera regular por la ciudad. Y una de las cosas que siempre me llamó la atención era cómo los precios de los productos “piratas” no dejaban de bajar año tras año. Estamos hablando de una ciudad donde la venta de este tipo de productos se hace en lugares públicos y sin mayores problemas, y donde se encuentran películas en los mercados y donde ya hay una larga tradición de copias. Cada tanto hay alguna operación policial para incautar material copiado de manera ilegal, pero las cosas vuelven a su lugar en poco tiempo.

La competencia en el mercado de la piratería es feroz; los insumos bajan sus costos; el valor del sol frente al dólar se mantiene estable (o sobrevalorado, depende quien analice el tema); y los clientes se fijan mucho en los precios. Semejante cóctel, desde ya, fuerza a una baja de precios hasta reducir los márgenes de ganancia al mínimo. Voy a hacer un breve resumen del tema de la piratería en Lima, y me concentraré en el tema de las películas y libros. Seguro ustedes tienen bastante para agregar en los comentarios :) . Haré algunas comparaciones con respecto a la ciudad donde vivo, que es Buenos Aires, y ustedes puedes hacer lo mismo con su ciudad.

Al momento de escribir esta entrada, 1 dólar cotiza a 3,16 soles.

Películas: en todo mercado se puede encontrar películas en formato DVD, muchas de ellas muy nuevas (o que están en el cine en ese momento, aunque supongo que la mayoría de las “muy nuevas” son filmadas con cámaras digitales). Los precios varían mucho de acuerdo al lugar donde compren. En Polvos Azules (cuadra 4 de la Avenida Paseo de la República, en La Victoria, no muy lejos del Cercado de Lima), un enorme mercado en donde se vende todo tipo de cosas, las películas cuestan desde 2 soles (unos 60 centavos de dólar). Me han dicho que en otros lugares se las puede encontrar hasta por 1,50 soles (en marcado como El Hueco, en la avenida Abancay, pero no puedo dar fe de ello). Películas un poco más difíciles de conseguir tienen precios superiores. Francamente, el margen de ganancia de este tipo de productos es muy bajo, porque el costo del DVD no debe estar lejos de 1 sol. Comparaciones: hace no más de tres años, un DVD costaba 5 soles o más. En Buenos Aires van de 5 a 10 pesos (1,5 a 3 dólares aproximadamente).


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Libros: el mercado de libros fotocopiados es bastante amplio. La calidad del encuadernado y de las páginas varía (van a ver que por regla general los posibles compradores siempre revisan los libros en busca de páginas en blanco). Basta darse una vuelta por el Jirón Quilca (mapa de arriba), en el centro de Lima, para encontrarlos fácilmente -también hay locales en la avenida Wilson, también conocida como Garcilaso de la Vega. Las diferencias de precios son grandes. Por ejemplo, el original de “Después de Bush”, de Paul Krugman, cuesta más 200 soles en una librería (ridículamente caro), pero se consigue por 10 soles en versión fotocopiada (demasiado barato). ¿Cuánto vale la mano de obra para tener semejantes precios, o los costos de encuadernado? Me queda claro que, al no pagar los derechos de autor, pueden ofrecer un valor fuera de competencia, pero aún así los valores impresionan un poco.

Libros

Las editoriales locales tienen en claro esto, y hay dos tácticas posibles: o vendes muy barato, lo cual no alienta la fotocopia, o haces ediciones muy caras, con tapas duras y fotos a color, que no son fácilmente copiables (o al menos, no pueden ser fotocopiadas con costos bajos). Igual, ya se han visto ediciones adaptadas; por ejemplo, el “Todo Mafalda”, que originalmente tiene tapa dura, se puede encontrar en versión tapa blanda y reducido en tamaño para que pueda ser fotocopiado fácilmente. Comparaciones: a diferencia de los DVDs, los precios en este segmento se mantienen similares a un par de años atrás. Con lo masivo del mercado de fotocopia, supongo que la plata no recaudada por editoriales y autores debe ser bastante importante.


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Un par de cosas importantes. En Polvos Azules pueden encontrarse todo tipo de locales que venden filmes y música; muchos de los puesteros son grandes conocedores del material que venden, e incluso les pueden conseguir material a pedido. En cuanto a los libros, si están interesados más que nada en conseguir ediciones originales “de viejo”, una opción es el mercado de Las Amazonas, Jirón Amazonas al 400, a pocas cuadras de la Plaza de Armas. Abajo un mapa para que tengan una idea de la zona donde está el mercado de Amazonas.


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Aunque en lo particular siempre me he movido con tranquilidad en esas zonas, lo más recomendable es ir temprano durante el día y no salir demasiado tarde. De todos los lugares citados aquí, del que más advertencias recibí es por Amazonas, que se encuentra bastante cerca de zonas más bien peligrosas de Lima (en la noche, en el Cercado o centro histórico de Lima hay que andar con un poco de cuidado, aunque ahora hay más luz y un poco más de seguridad que algunos años atrás).

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Transporte publico en Lima, version 2009

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Combis

Siempre pensé que nunca se puede conocer una ciudad si no usas el transporte público más masivo, como los micros/ buses/ colectivos, metros/ subtes y trenes suburbanos. Muchos turistas tienden a viajar casi exclusivamente en taxis o en servicios de transporte incluidos en los tours, lo cual, en cierta medida, te preserva dentro de una “burbuja” que no te permite conocer mejor los lugares que visitas. Sé que hay razones de seguridad para este tipo de comportamiento, pero a veces estas medidas son un tanto exageradas. Y, como vamos a ver más adelante, usar taxis no siempre te previene de robos u otros problemas.

Vamos por partes con el tema del transporte en Lima, por orden de utilidad para los viajeros. Al momento de escribir esta entrada, el cambio era, aproximadamente, de 3,10 soles por cada dólar.

Llegada al aeropuerto: en el hall del aeropuerto de Lima hay servicios de taxis autorizados. Contraten siempre en los mostradores, donde les darán un número y les asignarán un taxista. El servicio arranca desde 25 soles (algo menos de 10 dólares), y se encarece cuando más lejos van. Es más caro que en los taxis en la calle, pero les recomendaría, por un tema de seguridad, optar esta vez por pagar un poco más. Más adelante me explico en la parte sobre taxis.

Combis y micros: el transporte de Lima se destaca por ser un poco complicado, y buena parte de esto se provoca gracias a las agresivas combis, que hacen todo tipo de maniobra para conseguir más pasajeros. Hay un precio oficial para los boletos, que aparece en un listado de tarifas, usualmente pegado en las ventanillas de la combi. Pero este precio no siempre es el que cobran. De acuerdo a la distancia, es posible negociar la tarifa. Por ejemplo, por distancias cortas se puede pagar “china” (0,50 soles); por recorridos un poco más largos, entre 1 y 1,20 soles. En ocasiones, también depende de la demanda que exista en ese trayecto y cuán completas vayan las combis. Por la noche -después de las 22 horas- el boleto es un poco más caro; y en feriados cuesta un 50% más. Pero el precio suele ser objeto de conversación entre los cobradores y pasajeros; los segundos siempre quieren pagar como mucho un sol, y los cobradores a veces quieren un poco más. Presten atención a ese tipo de conversaciones. Por cierto, las combis suelen ser, en su mayoría, de tamaño un tanto pequeño. Si son un poco altos, van a estar muy incómodos. Si pueden, viajen en líneas de micros con unidades un poco más grandes. Si bien hay paraderos, normalmente estos micros se detienen en cualquier lugar, salvo en lugares donde haya mayor control policial, como sucede en zonas como Miraflores. En los paraderos no hay ninguna organización por cola u orden de llegada; apenas llega la combi, los pasajeros se abalanzan sobre ella. Así que si quieren subir, en particular en horas pico, preparénse para ser un poco agresivos, aunque les moleste un poco. Tampoco hay muchos miramientos con el tema de sexo o edad; el primero que llega a la combi, sube sin más. Para bajar, avisen al cobrador.

Micros de larga distancia u ómnibus: si van a viajar a provincias, sepan que Lima carece de una terminal de buses. Tendrán que ir hasta las oficinas de cada compañía, que suelen estar en zonas como La Victoria o por la avenida Javier Prado Este. Averiguen donde se encuentra la terminal de cada línea antes de comprar los pasajes.

Taxis: el servicio de taxis de Lima es altamente informal, y la mayor parte de ellos no está registrado. Si bien son más económicos que en otras ciudades latinoamericanas, el problema central es la seguridad; muchos limeños les pueden contar de casos de robos cometidos en los taxis. Por ello, si están muy preocupados por su seguridad, opten por usar servicios de autos que les recomienden en su hotel o los enviados por servicios de radiotaxi, como Taxi Real o Aló Taxis. Si de todos modos optan por tomar taxis en la calle, recuerden que éstos no tienen taxímetro. Eso significa que deben negociar previamente la tarifa antes de subir. Normalmente, el precio que te pide el taxista puede ser discutido, y pagar uno o dos soles menos a lo pedido. Ojo: si les ven pinta de gringos o turistas, es muy probable que les pidan una tarifa más alta. Consulten a habitantes locales por los precios que normalmente se pagan por el trayecto que piensan hacer. De todos modos, tengan cuidado, en particular por la noche.

En zonas un poco más alejadas de las áreas turísticas de Lima se pueden encontrar mototaxis, como los que hay en muchas ciudades de provincias. Pero si permanecen en las zonas más usuales para el turismo -Miraflores, San Isidro, Surco, Cercado de Lima, Barranco- difícilmente vean alguno.

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