- por Jorge Gobbi
Pocos discursos han sido tan generalizados en los últimos años como el que sostiene que el mundo físico cada vez es menos importante, a medida que las relaciones sociales y laborales se deslocalizan. La mayor presencia de Internet ha ayudado a esa impresión, por la cual el mundo entero parece dejar atrás sus raíces históricas basadas en la posesión de espacios materiales, para pasar a una era marcada por el dominio de las redes y lo simbólico.
Semejantes apreciaciones son, desde ya, claramente exageradas. Mientras muchos pregonan la decadencia del mundo físico, hay una serie de hechos muy interesantes a considerar. Los puntearé de manera aislada. Uno, una parte del mundo concentra claramente los mayores ingresos económicos. Dos, en casi todo el mundo, los valores de los inmuebles no paran de subir, y desde hace por lo menos dos años que se habla de una «burbuja inmobiliaria». Tres, las reservas de petróleo se hacen tan valiosas que algunos optan por invadir «físicamente» otros para mantener el dominio sobre ellas.
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¿En qué quedamos entonces? ¿El mundo se hace simbólico y virtual, o sigue tan anclado en la posesión de bienes materiales físicos, como desde hace siglos? Más bien, ambas cosas están pasando al mismo tiempo. La economía cada vez tiene un mayor peso de las redes de construcción de valor ancladas en el conocimiento y lo simbólico -ahí tienen las inmensas cifras de transacciones electrónicas que se hacen todos los días, o el valor de la innovación en procesos de negocios- pero a la vez esa «virtualización» tiene lugar dentro de un proceso de notoria revalorización de ciertas propiedades «físicas», como los inmuebles, las reservas petroleras, los recursos naturales. Y no hay nada de contradictorio en ello -aunque por supuesto provoque una larga serie de tensiones. Más bien, tenemos una relación entre ambos fenómenos, de la misma manera en que, por ejemplo, los medios de comunicación se están fragmentando cada vez en más soportes pero se están concentrando en cuanto a la propiedad.
Los próximos años serán un muestrario de tendencias particulares. Un mayor incremento en la virtualización de ciertas relaciones sociales -en particular con el crecimiento del teletrabajo, un fenómeno que presenta ventajas para los empleadores y también para los empleados- y el crecimiento del valor de activos físicos escasos. No se sorprendan: en un mundo donde cada vez en teoría cada vez todo es «más virtual», muchos de nosotros tendremos como sueño casi imposible poder comprar una casa. Como dirían Lash y Urry, vamos hacia una verdadera economía de signos y espacios.
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2 comentarios en «Cada vez más virtual, cada vez mas físico»
Los comentarios están cerrados.

Yo creo que los precios de las cosas, tales como inmuebles, petróleo, etc. (cada uno con matices) suben descontroladamente porque estamos en un período de superinflación, es decir, el dinero cada vez tiene menos valor.
En unos cuatro años los precios se han incrementado en España del orden de un 60%, en Italia un 100%. Los datos oficiales de los gobiernos no reflejan eso, está claro que mienten.
Coincido en que el precio de los inmuebles y otro tipo de activos físicos ha aumentado de una manera enorme y muy superior al de muchos otros bienes (y los salarios, desde ya). Pero creo que buena parte de estos aumentos se deben a que este tipo de activos son más proclives a servir al juego de los especuladores y los que quieren siempre tener retornos rápidos y altos. Que en la actualidad en Estados Unidos algunos bancos estén otorgando créditos hipotecarios donde sólo hay que pagar intereses y no el capital ya dice mucho del tipo de retorno que esperan.