Aviación privada e impacto ambiental: un debate que no vamos a tener en los próximos años

Aviación privada e impacto ambiental: un debate que no vamos a tener en los próximos años

El tema de la aviación privada hace ya tiempo viene siendo objeto de debate muy limitado, por lo general centrados en las organizaciones ambientales y el sector académico. Se trata de un tipo de transporte usado por apenas 256.000 personas en todo el mundo; o sea, el 0,003% de la población adulta mundial. Estos individuos pertenecen a las elites económicas, con un promedio de 123 millones de dólares de patrimonio y una riqueza combinada de 31 mil millones de dólares.

El texto publicado por Nature sobre la aviación privada se centra en el período de 2019 a 2023, y analiza los tiempos de vuelo de 25.993 aeronaves privadas y 18.655.789 vuelos individuales. Se tomaron en cuenta 72 modelos de aeronaves y su consumo promedio de combustible. Gracias a ese seguimiento, se pudo estimar que la aviación privada contribuyó con al menos 15,6 millones de toneladas (MT) de Co2 en emisiones directas en 2023. Eso representa entre el 1,7% y el 1,8% de las emisiones de Co2 de la aviación comercial. Es importante destacar que esta cifra solo considera las emisiones directas del uso de combustible durante el vuelo. El impacto total de la aviación privada en el cambio climático, lo que incluye el tiempo que las aeronaves pasan en tierra o los servicios de apoyo como helicópteros, no forma parte de los cálculos.

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three parked airplanes
Photo by Asad Photo Maldives on Pexels.com

La primera reacción, al ver que la aviación privada representa no mucho más del 2% de las emisiones de Co2 de la industria aérea, es pensar que no es un problema tan serio. Pero la aviación privada está experimentando un crecimiento significativo. Entre 2019 y 2023, las emisiones de este sector aumentaron un 46%. Y habrá 8.500 nuevas entregas de aviones privados entre 2024 y 2033. Lo que se puede esperar un crecimiento muy por encima del promedio del segmento aéreo comercial y un significativo incremento de las emisiones de Co2, concentrado en una parte ínfima de la población. Incluso con las mejoras en la eficiencia en el uso del combustible seguramente veremos un importante crecimiento de las emisiones de Co2 en el sector.

La aviación privada se concentra en los Estados Unidos, donde está registrado el 68,7% de los aviones. Casi la mitad de todos los vuelos (47,4%) tienen una duración inferior a 500 km. Y el análisis de patrones de vuelo confirma los viajes extensos con fines de ocio y para eventos culturales y políticos.

Una de las conclusiones del artículo es más que evidente: si se prevé un crecimiento muy agresivo en el sector, es de esperar que se necesita una mayor regulación del segmento, con el fin de abordar el creciente impacto climático del sector. No hay muchas esperanzas en el corto plazo en ese sentido porque las corrientes políticas van en el sentido contrario: la de desarmar las regulaciones ambientales. Si tomamos en cuenta que casi el 70% de los aviones privados están registrados en Estados Unidos y vemos el resultado de las recientes elecciones presidenciales en ese país, hay por los menos 4 años por delante donde no habrá muchas novedades regulatorias.

Al menos por ahora ese 0,003% de la población podrá seguir usando con fines de ocio ese tipo de vuelos y contaminando mucho más que el humano promedio. Y al menos en Estados Unidos, hasta deducir de impuestos las compras de ese tipo de aeronaves.

El artículo citado es Stefan Gössling, Andreas Humpe y Jorge Cardoso Leitão, y está en Nature como OpenAccess. La foto que abre la entrada es de Chris Leipelt

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