- por Jorge Gobbi
En cada una de los poblados donde el carguero se detenía, subían y bajaban pasajeros, pero también aparecían un número muy importante de vendedores ambulantes. Éstos vendían más que nada comidas y bebidas. Entre las comidas, había mucho pescado fritos y juanes (algo así como un tamal, envuelto en hoja de bijao, y que tiene arroz y gallina, entre otros ingredientes). Los pescados, el arroz chaufa y otras comidas venían directamente en una bolsa, y de esa manera eran entregadas a los compradores (habrá más fotos en el álbum completo del recorrido). Además, se podían conseguir distintos tipos de refrescos, en bolsa o helados (se los llama «chupetes» o «marcianos»), además de agua mineral, gaseosas y demás. Para subir al segundo piso (el primero sólo tenía carga) los vendedores debían subir por una pequeña escalera. Algunos de ellos ni siquiera alcanzaban a salir de allí: antes habían vendido todo (sobre todo pescado frito). En la foto, se ve una vendedora de chifles, plátano frito, que se come a manera de snack.
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La foto pertenece a la serie de fotos del viaje en carguero entre Pucallpa e Iquitos.
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