Boeing Max 9 y las aeronaves en crisis periódicas

Boeing Max 9 y las aeronaves en crisis periódicas

Casi dos años atrás resumí algunos temas relevantes alrededor de dos documentales que se dedicaron a los dos desastres aéreos provocados por las decisiones de Boeing alrededor del desarrollo de la línea de aeronaves Max. Luego de que dos vuelos hechos por aeronaves Max 8 terminaran estrellándose, se determinó que la razón fue el pobre funcionamiento del software de corrección de vuelo de estas aeronaves. La empresa había reutilizado diseños de 40 años atrás pero con motores más potentes. Estaban apurados en desarrollar una alternativa al Airbus A320 Neo, una aeronave mediana pero con mucha eficiencia en el uso de combustible. El software debía corregir la posición de la aeronave para que no perdiera estabilidad. Debido a estos accidentes los aviones Max 8 estuvieron mucho tiempo en tierra, hasta que se aprobó el nuevo software.

Y ahora Boeing vuelve a ser noticia, pero por los Max 9. Y en particular por un hecho que seguro ya vieron en las noticias. Un avión de Alaska Airlines tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Portland, debido a que perdió una de sus puertas en pleno vuelo. De acuerdo a las investigaciones posteriores, el problema se debió a una falla en los tornillos de sujeción de la puerta, lo que reveló además una serie de problemas de diseño. Debido a esto, las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos ordenaron que todos los Max 9 permanecieran estacionados hasta que no culminara la revisión de cada uno de ellos.

Hay algunos puntos importantes para entender las razones que llevaron a que este incidente no fuera una tragedia mayor. La puerta salió despedida sólo 7 minutos después del despegue, por lo que el piloto pudo encarar rápidamente el regreso y aterrizaje de emergencia. Y los dos asientos al lado de la puerta estaban desocupados.

Aunque en principio los incidentes parecen menores comparados con la crisis del Max 8, para las aerolíneas las consecuencias son similares: dejan de contar con un buen número de aeronaves y eso provoca una gran cantidad de reprogramaciones y cancelaciones de vuelos.

Pero además volvemos a concentrarnos en Boeing, que tiene que enfrentar otra vez serios cuestionamientos de su capacidad para diseñar y fabricar aviones seguros. Ya en la crisis del Max 8 había quedado claro como la compañía había privilegiado la necesidad de contar rápido con una alternativa al Airbus A320 Neo, y eso comprometió la seguridad de la línea Max. Este nuevo incidente es un recordatorio que las consecuencias de esas decisiones no terminó con las correcciones al software de maniobra del Max 8.

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