New York – Washington DC, o la informalidad en buses

Vista del National Mall


Para ir de New York a Washington DC hay una interesante oferta de transporte. Desde ya, hay aviones y tren, pero nos parecían un poco caros. Así que buscamos buses en Internet, y encontramos valores bastante sorprendentes, con empresas que ofrecían viajes ida y vuelta por 35 dólares. La tarifa es realmente baja, si se toma en cuenta que un simple viaje en tren desde los suburbios de New Jersey a New York cuesta 20 dólares ida y vuelta. Tras revisar varias alternativas, compramos los pasajes a través de Washny, que promocionaba su servicio como “Washington Deluxe”.

Una de las paradas del bus era desde la Octava Avenida y 34, muy cerca de Penn Station, desde donde bajamos del tren. Nada de terminales; el micro paraba en la calle directamente. Ya había mucha gente en la fila, así que terminamos en la última fila, junto al baño. El micro no era muy nuevo; más bien, estaba bastante de acuerdo con lo que visto en el transporte en este país, con vehículos con varios años de antiguedad y un esquema de funcionamiento bastante eficiente. Pero los buses de larga distancia aquí no son precisamente el sector más moderno del transporte. Por cierto, el bus ni siquiera tenía pintado el nombre de la empresa en el costado, algo que para ser sincero no recuerdo haber visto casi en ningún lugar que he visitado, a excepción de rutas marginales en Bolivia y Perú. De todos modos, y por el precio pagado, tampoco se podía esperar mucho más.

El viaje duró algo más de cuatro horas. Para nuestra sorpresa, a pesar de tratarse de un micro viejo, contaba con WiFi. Todo el mecanismo de cobro era bastante informal. Se podían hacer reservas por Internet, pero éstas sólo tienen valor en el caso de que el micro se llene, algo que nos pasó a la vuelta desde Washington DC. Pero si no se completa, se sube en orden de llegada. La misma persona se ocupa de tomar las valijas y ponerla en los maleteros, chequear las reservas, cobrar y manejar. Un verdadero hombre orquesta.

La llegada a Washington DC también nos dejó en una esquina cercana a Union Station, la terminal de trenes de la ciudad. A la vuelta tuvimos muchos problemas. La policía había cerrado la esquina donde debía para el micro, debido a que decían que habían detectado “actividades sospechosas cerca del Capitolio”. Caos de tránsito, y el micro llegó con más de una hora de retraso. Lo reconocimos a la distancia porque tenía escrito un teléfono de New York al costado -de nuevo, en ningún lado decía el nombre de la empresa. Este incluso era un poco más viejo que el de la ida, y de WiFi ni noticias. Como se llenó de pasajeros y algunos quedaron abajo, el chofer – cobrador – changarín controló pasajero por pasajero que todos tuviéramos reservas. Finalmente, en lugar de salir a las 16:15 horas, recién lo hicimos a las 17:50.

Así que si piensan hacer algún recorrido en bus desde New York hacia otros destinos en Estados Unidos, vayan conociendo como viene la mano. También pueden ver los comentarios en la entrada sobre Transporte publico y experiencia de viaje en New Jersey, donde Roy hace observaciones interesantes.

Sobre Washington DC la sigo en la próxima entrada. La imagen que abre la entrada la tomé en el National Mall de Washington DC, que va desde el Capitolio hasta el Lincoln Memorial, y que tiene sobre su costado a la Casa Blanca.

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