Turismo internacional argentino en 2026: cómo podría cerrar el año (y por qué el Mundial es la clave)

Turismo internacional argentino en 2026: cómo podría cerrar el año (y por qué el Mundial es la clave)

Hace unas semanas escribí sobre el turismo emisivo y receptivo en marzo: aumentaba la llegada de extranjeros, bajaba la cantidad de argentinos que se iban, y el déficit turístico se achicaba. Conté también por qué ese «achicamiento» no era ninguna buena noticia. Ahora que ya tenemos el cuadro completo del primer trimestre, vale la pregunta más incómoda: ¿cómo termina el año?

Spoiler: no hay manera de saberlo con precisión todavía -estamos en junio, y el INDEC publica con dos o tres meses de rezago-, pero sí hay suficiente data acumulada como para proyectar una tendencia con algo de fundamento. Y un comodín en el medio, que tiene nombre propio: el Mundial 2026.

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Lo que dejó el primer trimestre

En los primeros tres meses del año, el turismo emisivo argentino llegó a 4.455.000 viajeros, una caída del 12,2% interanual. El receptivo, en cambio, sumó 1.725.800 turistas extranjeros, con una suba del 4,8%. La brecha en cantidad de personas se achicó, sí, pero el desbalance sigue siendo enorme: por cada turista que entró al país, todavía salieron casi 2,8 argentinos a buscar destino afuera. En 2025 esa relación había sido de 3,2, un récord histórico; en 2017-2018 rondaba el mismo 2,8 de ahora.

En dólares, el trimestre dejó un saldo negativo de 1.094,3 millones de dólares (2.006,8 millones de dólares de gasto emisivo contra 912,5 millones de dólares de ingresos por receptivo, medidos solo en los pasos aéreos y marítimos). Brasil concentró el 44,3% de los viajes al exterior; Europa fue el origen del 27,8% de los visitantes extranjeros.

Pero esa cifra de 1.094 millones de dólares no es la única vara con la que se mide el rojo turístico, y ahí conviene hacer una aclaración metodológica antes de proyectar nada.

Dos formas de medir el mismo déficit

El INDEC mide el turismo internacional con una encuesta que capta a quienes entran y salen por los principales pasos -aeropuertos, puertos, y también fronteras terrestres cuando se suman esos datos. El Banco Central, en cambio, mide la «cuenta viajes» dentro de la balanza de pagos, que incluye además el gasto con tarjeta en el exterior y otros movimientos que la encuesta no capta del todo.

La diferencia no es un detalle: el déficit de 2025 fue de 4.054 millones de dólares según la métrica más acotada, pero de unos 7.200 millones de dólares según la balanza de pagos del BCR A —casi el triple que en 2024 en esta segunda medición—. Las consultoras privadas que siguen el dato ya venían proyectando, antes de conocerse marzo, un déficit de entre 7.000 y 8.500 millones de dólares para todo 2026 en esta métrica más amplia.

Con el primer trimestre ya cerrado, esa proyección no se mueve mucho: la moderación que se ve en la cantidad de viajeros (caída del emisivo, suba del receptivo) está siendo compensada por algo menos visible: viajar al exterior salió más caro en pesos, así que cada argentino que sí viaja gasta más dólares per cápita que el año pasado. Menos gente viajando, pero gastando más por cabeza. Una combinación que no baja de manera automática el déficit total, al menos no como lo sugieren los titulares sobre «menos argentinos en el exterior».

Una complicación más: la estadística está en riesgo

Pero la diferencia entre la encuesta del INDEC y balanza de pagos no es lo único que hay que tener en cuenta este año: la estadística misma quedó en el medio de una pelea política. Desde el 1° de enero de 2026, la Secretaría de Turismo —a cargo de Daniel Scioli— decidió no renovar el convenio de más de dos décadas que financiaba el trabajo de campo de la ETI, la encuesta del INDEC, y de la Encuesta de Ocupación Hotelera, un corte de unos $570 millones de pesos. El INDEC salió a decir que iba a buscar acuerdos con provincias para sostener la muestra, pero avisó que habría cambios en la difusión, la apertura y la periodicidad de los datos.

A eso se suma una redefinición de qué cuenta como «gasto en turismo» en la cuenta viajes: la nueva metodología excluye servicios digitales (Netflix, por ejemplo) y compras por correo desde el exterior (Amazon, Temu, etc) del rubro de consumo turístico. El efecto no es cosmético: solo ese cambio de criterio achicó el déficit reportado de 2025 en un 23%, de 13.452 millones de dólares a 10.315 millones de dólares en egresos, según números de la propia Secretaría.

¿Qué implica esto para una proyección de cierre de año? Que cualquier comparación interanual de 2026 contra 2025 hay que leerla con una aclaración: no está garantizado que las bases sean enteramente comparables, ni que la serie mantenga la misma cobertura y frecuencia que tuvo hasta ahora. No es un detalle técnico menor -es la diferencia entre confiar en una tendencia y estar, literalmente, trabajando a ciegas.

mapa argentina dolares

El comodín que nadie está contando del todo

Hay un factor que ninguna proyección de marzo o abril podía incorporar bien todavía: el Mundial 2026. Y acá la intuición fácil -«un Mundial afuera dispara el turismo emisivo»- tiene que cruzarse con varios condicionantes que esta vez juegan distinto a los de Qatar 2022:

  • El tipo de cambio es más favorable que en el Mundial anterior, cuando viajar implicaba pagar un dólar turístico carísimo con alta brecha cambiaria.
  • La sede es mucho más conocida y cercana para el público argentino que Qatar, con vuelos más accesibles y mayor oferta de conectividad.
  • Y el último Mundial de Messi -un dato que no es estadístico, pero que en términos de demanda no es nada menor.
  • Cuán lejos llegue la selección argentina en el torneo.

Todo esto apunta a un repunte del emisivo concentrado en el segundo y tercer trimestre, que probablemente no alcance a revertir la tendencia de caída interanual del año, pero sí la va a moderar respecto del primer trimestre. Es, además, una presión adicional sobre las reservas en un momento específico del año, aunque los analistas que siguen de cerca la demanda de divisas son cautos en dimensionarlo: el gasto turístico, incluso con Mundial de por medio, sigue siendo bastante menor que otras fuentes de demanda de dólares, como el atesoramiento en períodos electorales o el pago de importaciones de un mes cualquiera.

Entonces, ¿cómo cierra el año?

Si algo muestra el primer trimestre es que la mejora en la balanza turística no es la historia de una Argentina más atractiva para el mundo, sino la de menos argentinos pudiendo pagar un viaje afuera —algo que ya señalé en marzo y que los números del trimestre completo no hacen más que confirmar. Con esa base, una proyección razonable para el cierre de 2026 sería:

  • Emisivo: una caída interanual que probablemente termine en el orden del 8% al 12% en cantidad de viajeros -menor que el 12,2% del primer trimestre, porque el Mundial va a traccionar parte del segundo y tercer trimestre.
  • Receptivo: sostenido en terreno positivo, en la zona del 4% al 7% de crecimiento interanual.
  • Déficit de la cuenta viajes: dentro del rango de 7.000 a 8.500 millones de dólares que ya venían marcando las consultoras antes de marzo.

Es una proyección, no un pronóstico cerrado -y va a depender bastante de qué pase con el poder adquisitivo y el endeudamiento de los hogares en el segundo semestre, los dos factores que ya identifiqué como el verdadero motor de esta historia. El Mundial puede maquillar parte del año, pero no cambia el diagnóstico de fondo: mientras los ingresos reales no se recuperen, la «mejora» en la balanza turística va a seguir siendo, sobre todo, el reflejo de un país que viaja menos porque tiene menos dinero disponible para ese tipo de gastos.

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